3 de junio de 2025

Autonomía alimentaria vs. bienestarina: Alimentar no solo es nutrir 

En el debate sobre la nutrición infantil en comunidades indígenas, uno de los choques más reveladores entre cosmovisiones se encarna en la tensión entre la autonomía alimentaria y la imposición de la «bienestarina», el suplemento alimenticio promovido por el ICBF desde 1976. Aunque este producto busca combatir la desnutrición, su uso desconoce la riqueza de los saberes alimentarios tradicionales, y con ello, los lazos culturales, espirituales y sociales que definen el alimento entre los pueblos originarios.   La mirada occidental de la alimentación y el auge de los rankings y las clasificaciones, ha impuesto lo que es y lo que no es saludable, así como lo que determina la seguridad alimentaria a partir de las fichas técnicas y etiquetas que describen las características nutricionales de los alimentos (Rojas-Jiménez, 2025).   A partir de una mirada patogénica lineal, se desconoce el derecho humano a la alimentación, tal como, los principios constitucionales de la autonomía de las entidades territoriales, democrática, participativa y pluralista (Constitución Política de Colombia art.1). 

Desde la mirada ancestral, la alimentación no es solo un acto biológico. Es una práctica cuya raíz es la tierra, el territorio, los ciclos de la naturaleza, la reciprocidad y la identidad. El alimento se cultiva, se prepara y se comparte como una expresión de autonomía y continuidad cultural. Por eso, la garantía de la seguridad alimentaria, se limita a cumplir con las calorías mínimas, pero rompe los lazos vitales, desplazando conocimientos ancestrales por soluciones estandarizadas. 

Aunque Bentham sea un autor de mi interés (Rojas-Jiménez, 2017), su premisa, que se occidentalizó, de buscar la mayor utilidad para el mayor número de personas; minimiza los grupos minoritarios y por lo mismo, desde una perspectiva Estatista-Institucionalista, la prioridad suele estar en mejorar los indicadores: peso, talla, niveles de anemia. Y si bien estos datos son relevantes para entender el estado nutricional, la forma en que se interviene revela una mirada occidental que tiende a patogenizar/medicalizar o tecnificar problemas sociales y culturales más complejos. En muchos casos, se parte del supuesto de que el problema es la falta de nutrientes, sin considerar que la raíz puede estar en el despojo territorial, la pérdida de autonomía alimentaria o la imposición de políticas que desconocen la voz de las comunidades. 

Esta tensión revela una dificultad más amplia: pretender resolver problemas desde una lógica externa, sin comprender los contextos ni escuchar a quienes viven las realidades. La noción de “progreso” o “bienestar” se vuelve entonces unívoca, medida por parámetros que excluyen otras formas de entender el «Sumak kawsay» o «buen vivir» y que promueven el debate entre proteínas o cultura.  

Hay un gran desafío, transitar hacia políticas públicas que reconozcan la diversidad de saberes y prácticas, que construyan con las comunidades y no sobre ellas. Más que imponer la bienestarina, el Estado podría preguntarse: ¿cómo apoyar procesos de autonomía alimentaria que sí mejoren la nutrición, pero desde la identidad? Alimentar no solo es nutrir. 

Hector Heraldo Rojas Jiménez

Mesa Interfacultades en Problemáticas Agroalimentarias

Referencias 

Constitución Política de Colombia, artículo 1, 1991, Colombia. Constitución Política de Colombia  

Rojas-Jiménez, H. (2025). Alimentación saludable, Bioeconomía circular y Calentamiento global, en proceso de publicación en: Perspectivas sobre sistemas agroalimentarios: transiciones y experiencias, Universidad Externado de Colombia. 

Rojas-Jiménez, H. (2017). Jeremías Bentham. El hedonismo social en la búsqueda de la felicidad, en: Manual de historia de las ideas políticas, Tomo I, Los clásicos, Ed. Gallego Mario, Universidad Externado de Colombia, p.p. 289-305