30 de enero de 2026

Tendencias agroalimentarias que marcarán el 2026

El año 2026 se proyecta como un momento decisivo para los sistemas agroalimentarios a nivel global y regional. Los impactos acumulados del cambio climático, las tensiones geopolíticas, la presión sobre los recursos naturales y la transformación de los patrones de consumo están obligando a repensar cómo producimos, distribuimos y consumimos los alimentos. En este contexto, la Mesa Interfacultades en Problemáticas Agroalimentarias (MIPA) de la Universidad Externado de Colombia inicia el año con una reflexión sobre las principales tendencias que orientarán su agenda académica, investigativa y de extensión durante el 2026.

Esta primera entrada del año busca ofrecer una lectura transversal y accesible de los debates agroalimentarios contemporáneos, reconociendo la complejidad del sistema, pero también las oportunidades que emergen cuando se articulan conocimiento académico, políticas públicas y experiencias territoriales.


1. Sostenibilidad profunda y transición agroecológica

Durante 2026, la sostenibilidad deja de entenderse únicamente como una mejora incremental de los sistemas productivos y se consolida como una transición estructural. La literatura reciente señala que los sistemas agroalimentarios son responsables de aproximadamente un tercio de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, lo que ha reforzado la urgencia de adoptar enfoques como la agricultura regenerativa y la agroecología (FAO, 2023).

Estas prácticas no solo buscan reducir impactos ambientales, sino restaurar ecosistemas degradados, mejorar la salud del suelo y fortalecer la biodiversidad funcional. En América Latina, este enfoque adquiere especial relevancia por la coexistencia de sistemas productivos intensivos con economías campesinas, familiares y comunitarias, donde la sostenibilidad está estrechamente ligada a la soberanía alimentaria y a la permanencia en el territorio (Altieri & Nicholls, 2020).

Para 2026, se espera una mayor integración entre políticas climáticas, agrícolas y alimentarias, así como una creciente demanda de indicadores que permitan evaluar la sostenibilidad más allá del rendimiento productivo, incorporando variables sociales, culturales y territoriales.


2. Digitalización, datos e inteligencia artificial en la agricultura

Otra tendencia clave para 2026 es la consolidación de la agricultura digital. El uso de sensores, plataformas de gestión de datos, sistemas de información geográfica e inteligencia artificial está transformando la toma de decisiones en el sector agroalimentario. Estas tecnologías permiten optimizar el uso de insumos, anticipar riesgos climáticos y mejorar la trazabilidad de los productos a lo largo de la cadena (Wolfert et al., 2017).

Sin embargo, la digitalización también plantea desafíos significativos. La brecha tecnológica entre grandes productores y pequeños agricultores, la concentración de datos en manos de pocos actores y los riesgos asociados a la privacidad y la gobernanza de la información son temas centrales del debate actual. En 2026, la discusión no se centrará únicamente en qué tecnologías se adoptan, sino en bajo qué marcos normativos, éticos y de gobernanza se implementan (OECD, 2024).

Desde la perspectiva de la MIPA, esta tendencia exige un análisis interdisciplinario que combine aspectos técnicos, jurídicos, económicos y sociales, particularmente en contextos como el colombiano, donde la digitalización rural avanza de manera desigual.


3. Seguridad alimentaria, nutrición y acceso a alimentos saludables

La seguridad alimentaria continúa siendo uno de los principales retos globales. Según datos recientes, millones de personas siguen enfrentando inseguridad alimentaria moderada o severa, incluso en países con alta capacidad productiva (Banco Mundial, 2024). En 2026, el debate se amplía para incorporar no solo la disponibilidad de alimentos, sino su calidad nutricional, accesibilidad económica y adecuación cultural.

Esta tendencia se refleja en un mayor interés por políticas públicas orientadas a dietas saludables y sostenibles, la reducción del desperdicio de alimentos y el fortalecimiento de sistemas alimentarios locales. Iniciativas como las compras públicas locales, los mercados campesinos y los programas de alimentación escolar con enfoque territorial adquieren un papel estratégico en la articulación entre producción, nutrición y desarrollo rural.

El enfoque agroalimentario del 2026 reconoce que la seguridad alimentaria no es únicamente un problema técnico, sino un fenómeno profundamente político, atravesado por desigualdades sociales, económicas y territoriales.


4. Gobernanza, políticas públicas y articulación intersectorial

Una cuarta tendencia relevante es el fortalecimiento de los marcos de gobernanza agroalimentaria. La complejidad de los sistemas alimentarios exige enfoques que superen la fragmentación institucional y promuevan la coordinación entre sectores como agricultura, salud, ambiente, comercio y educación (HLPE, 2022).

En 2026, se espera un mayor énfasis en políticas públicas integrales, con participación de múltiples actores y escalas de gobierno. Esto incluye el diseño de estrategias nacionales de sistemas alimentarios, la incorporación de enfoques territoriales y la evaluación de impactos de políticas desde una perspectiva de derechos.

La MIPA ha identificado este eje como central para su trabajo, en la medida en que permite vincular la investigación académica con procesos de incidencia, formación y apropiación social del conocimiento.


Conclusión

Las tendencias agroalimentarias que marcarán el 2026 reflejan un cambio profundo en la manera de entender la producción y el consumo de alimentos. Sostenibilidad, tecnología, seguridad alimentaria y gobernanza no son ejes aislados, sino dimensiones interdependientes de un sistema complejo.

Esta primera entrada del año invita a continuar el diálogo, la reflexión crítica y la construcción colectiva de conocimiento desde una perspectiva interdisciplinaria. A lo largo del 2026, la MIPA seguirá explorando estos temas a través de espacios de docencia, investigación y extensión, con el objetivo de contribuir a sistemas agroalimentarios más justos, sostenibles y resilientes.

Emma J. Camargo Díaz

Mesa Interfacultades en Problemáticas Agroalimentarias


Referencias

Altieri, M. A., & Nicholls, C. I. (2020). Agroecology and the emergence of a post COVID-19 agriculture. Agriculture and Human Values, 37, 525–526.

Banco Mundial. (2024). Food security update. Washington, DC.

FAO. (2023). The state of food and agriculture. Rome.

HLPE. (2022). Food security and nutrition: building a global narrative towards 2030. Rome.

OECD. (2024). Digital opportunities for agriculture and rural development. Paris.

Wolfert, S., Ge, L., Verdouw, C., & Bogaardt, M. J. (2017). Big data in smart farming – A review. Agricultural Systems, 153, 69–80.