22 de septiembre de 2025
La nueva Guía de Alimentación para Colombia: biodiversidad, identidad y salud en la mesa
En 2025, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y la Universidad de Antioquia presentaron la Guía de Alimentación para la Población Colombiana basada en Biodiversidad y Alimentación Real. Este documento no es una receta única ni un manual técnico más: es el resultado de un proceso participativo con comunidades de las 13 territorialidades alimentarias del país —desde la Amazonía hasta el Caribe, pasando por el Pacífico, los Llanos y la región Andina—. La construcción de la guía se realizó a través de diálogos de saberes con campesinos, comunidades indígenas, afrocolombianas, raizales, palenqueras y familias urbanas. Este enfoque permitió recoger conocimientos ancestrales, prácticas culinarias y realidades nutricionales diversas, reconociendo que Colombia no solo es un país megadiverso en ecosistemas, sino también en cocinas, sabores y formas de relacionarse con la comida.
Tradicionalmente, las guías alimentarias han estado basadas en parámetros universales que priorizan nutrientes y calorías, pero dejan de lado el contexto cultural, social y ambiental. La nueva propuesta colombiana innova al incorporar la clasificación NOVA, que diferencia los alimentos según su nivel de procesamiento, destacando la importancia de preferir productos frescos y reales frente a los ultraprocesados.
Además, introduce temas cruciales como:
– Soberanía alimentaria: el derecho de los pueblos a definir qué comer y cómo producirlo.
– Agroecología y sostenibilidad: la relación entre biodiversidad, agua y sistemas productivos responsables.
– Salud pública: recomendaciones para enfrentar problemas crecientes como la obesidad, la malnutrición y las enfermedades crónicas asociadas al consumo excesivo de ultraprocesados.
– Gobernanza alimentaria: estrategias que van más allá de la cocina e involucran políticas públicas, acceso justo a los alimentos y protección de semillas nativas.
El valor de esta guía radica en su utilidad práctica y su pertinencia local. Para las familias, ofrece orientaciones claras sobre qué alimentos priorizar en su dieta diaria, cómo rescatar preparaciones tradicionales y cómo identificar productos ultraprocesados que conviene reducir. Para las comunidades, representa un reconocimiento a sus saberes y a la importancia de mantener vivas sus cocinas.
Por ejemplo:
– En la Amazonía, se promueve el consumo de frutas nativas, raíces y pescados locales.
– En la región Andina, se rescatan preparaciones a base de papa, maíz y quinua.
– En la Costa Caribe, se valoran los pescados, mariscos y combinaciones con coco.
– En el Pacífico, se fortalecen los platos tradicionales afrocolombianos con énfasis en productos frescos y de la tierra.
Para los tomadores de decisiones, esta guía también ofrece datos sobre las necesidades energéticas y nutricionales de la población por región, índices ambientales como huella de carbono e hídrica, y propuestas para integrar la alimentación a las políticas públicas.
En un país con altos índices de desigualdad alimentaria, esta guía busca convertirse en un instrumento de transformación social. Su importancia trasciende la nutrición individual: fortalece la identidad cultural, impulsa la economía local, protege la biodiversidad y plantea soluciones frente a los desafíos del cambio climático.
En última instancia, la Guía de Alimentación para la Población Colombiana basada en Biodiversidad y Alimentación Real invita a todos los colombianos a redescubrir la riqueza de su tierra y a tomar decisiones conscientes que favorezcan su salud y la del planeta.
Para conocer la guía completa puedes visitar el siguiente link.
Mesa Interfacultades en Problemáticas Agroalimentarias